La memoria de Gustavo Tato Olmos fue recordada con mucha emoción durante el Primer Congreso de Fuerza Renovadora. Su nombre estuvo presente en los discursos y su recuerdo dejó aflorar las lágrimas de todos los que lo quisieron y respetaron como dirigente y como persona.
Las palabras de Mario Bergara recordando al “compañero y amigo”, hicieron resonar prolongados aplausos de toda la dirigencia que colmó la sede de Fuerza Renovadora y llenó de emoción a su familia.
Su compañera de vida, Ximena Baráibar, se mostró muy agradecida por el sentido homenaje y recordó la entrega y el compromiso político de Tato Olmos.
“Tato estaría encantado de estar acá”, expresó. “Este reconocimiento y este amor hacia su persona, le hacen justicia”.
“Fue un homenaje muy importante y muy sentido. Tato fue un tipo muy querido, valorado, inteligente, de muy buen humor, atento y muy dedicado a los demás”.
Así sentía la militancia, “con el convencimiento de que la política es una herramienta muy valiosa para mejorar la vida de la gente y la certeza de que hay que trabajar con compromiso para construir una vida mejor para todos”.
“Él entendía la política como una permanente negociación, como un intercambio constante, cada uno desde su posición y su pensamiento, pero con la necesidad firme de buscar acuerdos por el bien de todos”, comentó.
Lo recordó además desde su lugar de legislador “mostrando siempre su capacidad de tejer, de articular y acordar, con respeto y mucho sentido del humor”.
“Hoy siento una sensación contradictoria. Por un lado, una inmensa alegría por el amor con que se lo recuerda y reivindica. Y por otro, con una tristeza muy grande porque Tato no está, aunque tenía mucho tiempo más para vivir. Y sobre todo, con una enorme sensación de injusticia, porque lo que vivió fue tremendo e injusto”, concluyó.



