La muerte de Gustavo “Tato” Olmos golpeó fuerte a su familia, a sus amigos, a Marea Frenteamplista, Fuerza Renovadora y a la dirigencia de izquierda y de distintos sectores políticos del país que conocieron sus dones de persona inteligente, bondadosa y comprometida con la lucha por un mejor Uruguay y una sociedad más justa y solidaria.
Todos los que compartieron algún momento de su vida lo recuerdan como una persona “íntegra y de profundas convicciones”.
Fue un “gran diputado”, un “tipo encantador”, de “humor fino”, “siempre cariñoso”, “solidario, brillante y trabajador», aseguran los principales referentes de Marea Frenteamplista, el sector por el que fue electo legislador en el período pasado.
Mario Bergara lo recordó con cariño: “¡Qué enorme tristeza! Se va el Tato Olmos, una gran persona, un entrañable compañero, un luchador. Tato fue un trabajador incansable, solidario e inteligente, con la práctica sistemática de tender puentes. Se transformó en el mejor diputado de la legislatura pasada. Toda mi solidaridad a su familia y a sus seres queridos. Lo vamos a extrañar. La congoja y la rabia que hoy sentimos estará al servicio de la lucha que compartimos por un Uruguay mejor”, expresó el intendente de Montevideo.
También desde fuerzas políticas antagónicas lamentaron su muerte y reconocieron su don de gente y su entrega incondicional como legislador. “Fue una gran persona a la que aprendimos a respetar por su generosidad y dedicación al trabajo”, afirmaron.
“Tato era un hombre muy inteligente, pragmático, muy fiel a sus amigos y con una enorme capacidad para tender puentes”, evocó emocionado su gran amigo, Roberto Elissalde.
Su fuerte compromiso con las causas sociales lo llevó siempre a asumir responsabilidades. Perteneció a la llamada «Generación del 83», un grupo de estudiantes surgido en la salida de la dictadura y tuvo un rol protagónico en la Semana del Estudiante de 1983 de la que fue uno de los jefes de seguridad.
Fue delegado de la Facultad de HyC ante el Consejo Federal de ASCEEP-FEUU y consejero por el orden estudiantil en el primer Consejo Transitorio después de la caída de la intervención.
Su experiencia militante empezó en la Izquierda Democrática Independiente y desde allí hizo el viaje hacia la moderación y el pragmatismo de la Vertiente Artiguista como garantía de unidad.
En 2005, cuando el FA ganó el gobierno, Pedro Apezteguía, que era secretario general del Ministerio de Vivienda, lo llevó como asesor y tuvo la ocasión de trabajar junto a Mariano Arana.
Después volvió a la actividad privada. Fue jefe de redacción de la revista Escenario 2, una publicación de análisis político, y trabajó en Artech como jefe de ventas internacional de software para Angola, México, El Salvador y Nicaragua.
En 2018 sumó su apoyo a la candidatura de Mario Bergara y trabajó durante la campaña electoral de 2019 donde fue elegido diputado. Allí desplegó toda su capacidad para negociar y tender puentes que le valió el reconocimiento de todos los partidos políticos.
“Fue uno de los mejores legisladores de la bancada frenteamplista, capaz de conversar con todos para lograr cerrar acuerdos. No era alguien que se paraba en estereotipo y declinaba el diálogo, sino de ir a buscar los puntos de encuentro para lograr soluciones”, recuerda Elissalde.
En su labor parlamentaria, construyó una buena relación personal con todas las bancadas, lo que le permitió actuar como coordinador de Diputados y ser el hombre de referencia para el diálogo interpartidario.
Así lo reconocen legisladores de otras fuerzas políticas.
“Con Tato Olmos nos conocíamos desde las luchas por la libertad y la reconstrucción de la militancia estudiantil. Integramos la generación 83 que tanto nos definió. Militamos siempre en partidos distintos, pero nos unía un particular afecto. Lo despido con el respeto de saberlo una persona íntegra y de convicciones”, escribió el senador Javier García en su cuenta de X.
También el diputado blanco Juan Martín Rodríguez reconoció a su excompañero en el Parlamento como una “gran persona” a la que aprendió “a respetar por su generosidad y dedicación al trabajo”.
“Tuve el gusto de trabajar con él durante 5 años en la Comisión de Futuros y en la Permanente. Lúcido, trabajador y con un humor que alivianaba”, lo recuerda la exsenadora del Partido Colorado, Cármen Sanguinetti.
También el exsenador Ope Pasquet lo recordó con cariño: “Lamento la muerte de Tato Olmos. Inteligente, estudioso, trabajador, discutía con honestidad intelectual, respeto por el adversario y chispazos de fino humor. Sus intervenciones elevaban el nivel del debate parlamentario. Mis condolencias a su familia, a sus amigos y al FA”, indicó.
Por sobre su capacidad política y su entrega incondicional a las causas de la izquierda uruguaya, Tato fue un padre amoroso y un amigo incondicional.
“Tuvo cinco hijos y fue un hombre muy paternal, con sus hijos y los hijos de sus amigos. Tiene dos nietos que se quedaban mucho tiempo con él y disfrutaba mucho estar con ellos. Era un gran amigo, inteligente, cariñoso, gracioso y muy fiel”, recuerda con tristeza Roberto Elissalde, su amigo de toda la vida.
Tato venía dando batalla contra el cáncer, peleó duro y se fue hoy. Quienes lo querían lloran su partida y lo recordarán siempre.



